El baile deportivo exige resistencia, fuerza, flexibilidad y un constante trabajo físico. Por eso, conocer cómo cuidar el cuerpo es clave para evitar lesiones y mejorar el rendimiento. Un bailarín no solo entrena pasos, también debe escuchar su cuerpo, alimentarlo bien y prepararlo para la intensidad de cada sesión.



Uno de los pilares del bienestar en el baile es el calentamiento adecuado. Realizar entre 10 y 15 minutos de movilidad articular, estiramientos dinámicos y activación muscular puede marcar la diferencia entre un entrenamiento exitoso y una lesión. Asimismo, los estiramientos finales ayudan a relajar la musculatura y acelerar la recuperación.
La hidratación es otro punto esencial. Durante entrenamientos largos o competencias es común perder muchos líquidos, lo que puede causar fatiga y calambres. Beber agua antes, durante y después del ejercicio te mantendrá con energía y evitará el desgaste físico.
También es importante respetar los tiempos de descanso. Dormir bien, tener días de recuperación y escuchar cuando el cuerpo pide una pausa permite que los músculos se reparen y crezcan, mejorando fuerza, resistencia y técnica.



