Una correcta planificación del entrenamiento permite avanzar sin comprometer la salud física. Distribuir las sesiones entre técnica, resistencia, fuerza y flexibilidad ayuda a desarrollar un cuerpo equilibrado y preparado para las exigencias del baile deportivo.

Es recomendable alternar entrenamientos intensos con sesiones más suaves, enfocadas en técnica o recuperación. Escuchar al cuerpo y reconocer cuándo es necesario bajar la intensidad evita el agotamiento físico y mental.
El descanso forma parte del proceso de mejora. Dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada y respetar los días de recuperación permiten que el cuerpo asimile el trabajo realizado. Un entrenamiento bien organizado favorece el progreso constante y sostenible del bailarín.

Define qué estilo entrenarás cada día
No entrenes todos los ritmos con la misma intensidad.
- Un día: latinos (jive, cha cha, rumba)
- Otro día: estándar
Esto evita fatiga excesiva en piernas y cardio.
Prioriza la técnica antes de la intensidad
Empieza la sesión con trabajo técnico lento: postura, equilibrio, pies y brazos. La calidad va antes que la cantidad.
Divide el entrenamiento en bloques claros
- Técnica individual
- Secuencias con música
- Resistencia (rondas o pasadas)
- Estiramiento
Así no agotas el cuerpo demasiado pronto.
Controla las rondas de resistencia
No hagas rondas completas todos los días.
- 1–2 días por semana con rondas fuertes
- El resto, pasadas cortas y controladas
Cuida especialmente el cardio en jive
Alterna jive intenso con jive técnico.
Entrenarlo siempre al máximo genera agotamiento y baja el rendimiento.
Incluye entrenamiento complementario
- Core y estabilidad (2–3 veces por semana)
- Fuerza funcional de piernas y glúteos
Esto protege articulaciones y mejora potencia.
Respeta el descanso activo
Un día a la semana haz solo movilidad, estiramientos o caminata ligera. El cuerpo necesita resetearse.
Escucha las señales de alerta
Si hay lengua morada, mareo o dolor persistente, para. No es “parte del progreso”.
Enfriamiento obligatorio
Baja pulsaciones, estira gemelos, cuádriceps, espalda y cadera. Esto previene sobrecargas típicas del ballroom.
Planifica por semanas, no por días
Mira el balance semanal: si un día fue muy fuerte, el siguiente debe ser más técnico o suave.
