La constancia es uno de los pilares fundamentales del baile deportivo. No se trata solo de entrenar muchas horas, sino de hacerlo de manera regular y consciente.
Entrenar de forma constante permite que el cuerpo memorice movimientos, mejore la coordinación y desarrolle resistencia física. Además, ayuda a mantener una conexión más sólida con el propio cuerpo y con la disciplina.



Muchos bailarines creen que faltar a entrenamientos ocasionalmente no tiene impacto, pero la constancia es lo que marca la diferencia a largo plazo. Incluso en días de poca motivación, mantenerse presente es parte del aprendizaje.
La constancia no solo construye técnica, también fortalece la mentalidad del bailarín.
