El baile deportivo implica movimientos de alta intensidad, saltos, giros y cambios de dirección que, si no se realizan correctamente, pueden generar lesiones. Entre las más frecuentes se encuentran molestias en tobillos, rodillas, caderas y espalda baja, especialmente cuando hay sobrecarga o mala técnica.

La prevención comienza con un calentamiento adecuado que prepare músculos y articulaciones para el esfuerzo físico. De igual forma, los estiramientos al finalizar la práctica ayudan a reducir la tensión muscular y facilitan la recuperación. Respetar los tiempos de descanso es fundamental para evitar el desgaste físico.
También es importante contar con calzado apropiado y recibir orientación profesional durante el entrenamiento. Escuchar al cuerpo, reconocer señales de dolor y acudir a especialistas cuando sea necesario permite prolongar la vida deportiva y disfrutar del baile de forma saludable y segura.






