Cuando se empieza en el baile deportivo, es normal cometer errores. La emoción, las ganas de mejorar rápido y la comparación con otros bailarines pueden llevar a prácticas poco saludables que, a largo plazo, afectan el progreso.



Uno de los errores más comunes es querer avanzar demasiado rápido sin dominar las bases. Saltarse procesos técnicos puede generar malas posturas y movimientos incorrectos que luego son difíciles de corregir. En el baile, la calidad del movimiento es más importante que la velocidad del aprendizaje.
Otro error frecuente es no escuchar al cuerpo. Ignorar el cansancio, el dolor o la necesidad de descanso puede provocar lesiones o desmotivación. El progreso real se construye con constancia, no con sobreesfuerzo.
Finalmente, muchos bailarines se comparan constantemente con otros. Cada cuerpo, ritmo y proceso es distinto. Aprender a respetar el propio camino es clave para disfrutar el baile y crecer de forma sana.
