Compararse con otros bailarines es una experiencia común, especialmente en entornos competitivos. Sin embargo, cuando la comparación se vuelve constante, puede generar sentimientos de inferioridad y desmotivación. Cada bailarín tiene un proceso distinto, tiempos diferentes y habilidades únicas.
Aprender a enfocarse en el propio progreso ayuda a fortalecer la confianza y a disfrutar del camino deportivo sin una presión innecesaria.
