Los aprendizajes emocionales que se desarrollan en el baile deportivo trascienden el espacio de entrenamiento. La disciplina, la gestión emocional y la resiliencia adquiridas influyen en la vida cotidiana del bailarín.
Estas herramientas permiten enfrentar situaciones personales con mayor seguridad y control emocional, demostrando que el impacto del baile va más allá del ámbito deportivo.
